sábado, 12 de marzo de 2011

El hubiera no existe

El perdón es una decisión, no un sentimiento, porque cuando perdonamos no sentimos más la ofensa, no sentimos más rencor. Perdona, que perdonando tendrás en paz tu alma  y la tendrá el que te ofendió.
Madre Teresa De Calcuta

Hace como 44 años que te extraño, que no entiendo tu ausencia, tu falta, tu desamor. Hace 44 años que muchos porqués siguen y seguirán siendo imposibles de responder. Hace mucho tiempo me acostumbré a tu ausencia pero no, a que no estés. Muchas veces me he preguntado cómo hubiera sido la vida, mi vida si te hubieras quedado en ella. Todos estos años, no he logrado aceptar que te fuiste para no volver. Que no tuviste que morir para no ser. Hoy se que muchas cosas pueden tener explicación, menos el abandono.

Cómo me hubiera gustado cada día, haber escuchado tu risa, haber sentido tu calor, haber recibido tus regaños pero también tu amor. Cómo me hubiera gustado que me acompañaras en mis cumpleaños, en el término de cada etapa escolar, que me hubieras acompañado en mi primera comunión, en mis quince años, la historia de mi primer amor, el día que me gradué y el día en que me titulé. Me hubiera encantado que mi brazo se apoyara en el tuyo en una boda religiosa que nunca llegó. Me hubiera maravillado mirar tu rostro admirado al tomar en tus brazos a tu primera nieta y luego a tu nieto. En la soledad de la muerte hubiera sido agradable tener tu hombro para llorar y levantarme.

Hubiera sido maravilloso que me acompañaras en el camino de educar a los nietos. Haber escuchado tus aventuras compartidas con ellos. Que hubieras firmado el acta de mi segundo matrimonio y que te hicieras buen amigo de mi esposo. Me hubiera encantado que mis hijos tuvieran un abuelo que les hablara de historias fantásticas, que los llenara de amor y apapachos, que les diera consejos, que los acompañara en el andar de sus vidas, que hubieran aprendido de tí el amor por las montañas, por la música, el arte y la literatura. Me hubiera gustado que les enseñaras los secretos del dibujo, de la acuarela, del óleo; del placer de ir a escuchar un buen concierto, de la emoción de poder admirar y sentir el arte.

Cómo me hubiera gustado que me acompañaras en mis éxitos y en mis fracasos. Que tu mano fuerte me enseñara de tantas cosas que un padre puede enseñarle a su hija. Me hubiera gustado tener una "familia-familia" dentro de la cual la vida transcurriera con sus pequeñas grandes historias. Me hubiera gustado conocer la historia de mi abuelo, de mi abuela y demás antepasados. Me hubiera gustado tanto sentarme a tu lado a aprender de la vida.

No se porqué justo hoy te recordé, otra vez me hiciste falta y decidí sentarme a escribir una nota que se que nunca leerás (si, como nota de telenovela). Hoy no se si te extraño, no se si me dueles. Sólo se que me has hecho mucha falta. Como tantos otros padres le hacen falta a sus hijas e hijos. Como muchas madres -quizá menos que los padres- le hacen falta a sus hijos e hijas a través de los años, a través de la vida.

Muchas veces se acercan a mí jóvenes que han debido vivir la ausencia de un padre, de una madre y, lamentándolo, no he podido consolarlos, cuando mucho he conseguido solidarizarme con ellos; cuando mucho he podido decirles que los entiendo porque se a qué sabe el abandono, la tristeza de esta vida con una soledad impuesta. Lo más que puedo decirles es que aprendan a vivir así porque la vida sigue y que no traten de entender el abandono porque NUNCA tendrá explicación y, que eso sí, se aseguren de no actuar igual. Se aseguren de garantizar que ellos(as) no abandonen, sepan estar, acompañar, amar, aconsejar, celebrar, lamentar, disfrutar, andar la vida sabiendo estar al lado de los(as) que vendrán. Y garantizar que no tendrán que crecer con la duda de no saber porqué fueron abandonados. Pueden pasar los años, en mi caso, más o menos 44; pueden atenuarse muchas circunstancias, pero el abandono perdura y el olvido nunca llega.

Donde quiera que estés, quiero que me duelas menos, quiero conservar tu borroso recuerdo en mi corazón y estar en paz. Quisiera decirte "te perdono" pero, tristemente en una historia como esta, el hubiera no existe.
A pesar de la ausencia puedo decir que en muchos sentidos he tenido una buena vida, que hay cosas que quizá las hubiera entendido mejor y otras que las hubiera vivido distinto. Quizá mis equivocaciones hubieran sido otras, mis preocupaciones también, quizá hubiera crecido sintiendo la seguridad que da saberse amada por quienes te deben amar. Pensándolo ahora, nunca nadie, me ha preguntado cómo me he sentido en este hubiera que nunca existió.

Es posibe que más de alguno piense que es una extravagancia o una locura escribir esta historia, yo creo que a lo mejor así libero este peso de tantos años.

P.D. Me encanta Dios

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