lunes, 14 de mayo de 2012

Entre dimes y diretes

Cómo es que un proceso que debiera ser transparente y claro para todos(as) los(as) ciudadanos(as), se ve una y otra vez lesionado por falta de:
1. Seguimiento a las reglas del juego.
2. Intenciones poco claras dotadas de una obviedad a veces insultante.
3. La pérdida de legitimidad del quehacer honesto de las prácticas que debieran ser en los hechos la representación de una vida democrática plena.

Asistimos a una especie de guerra a muerte por el poder por demostrar lo indemostrable, provocando a veces sorpresa, otras ironías, unas más burlas, muchas reprobación; llevando a la ciudadanía a divisiones que tristemente parten de una visión sesgada o ¿cegada? de la realidad política de un México que no termina de crecer y mucho menos de madurar.

Cansados de los spots publicitarios con los que nos atiborran en la TV a ciertas horas del día, una y otra vez somos observadores de las maravillas que el PRI ofrece para tener un México que seguro llegó solo a la condición en la que se encuentra. Seguro borró de un plumazo un Estado alimentado del mito presidencial, de una clase política convencida de tener derecho a lo que sea por el sólo hecho de pertenecer a ella y ostentar un poder que no creían pudiera írseles de las manos como sucedió hace doce años.

Asistimos a la propuesta de una Josefina diferente que en el día a día se ha ido desdibujando, se ha ido apagando, a pesar de que todavía son muchos quienes apuestan o al partido que representa o a la oportunidad de dar espacio a la mujer en la Meca del poder político mexicano. Poco a poco, se achica, se aleja del sueño de llegar a tener en nuestro país a la primera mujer Presidenta de la República. Simple y sencillamente está ubicada en medio de dos individuos que lo único que es evidente, es que desean tener poder. Uno simplemente la ignora y el otro, jugando a que "no hace nada" busca ponerla en evidencia de los hierros cometidos a los largo de su carrera política actual y pasada.

El tercero es un animal político, un viejo y mañoso animal, enarbolando una bandera que en absoluto le queda, le aprieta o le sobra, pero no le queda. La República amorosa que propone está tan lejos de aquel que hace seis años vociferaba haber sido robado en las urnas; que incluso juró, según él como legítimo Presidente de la República, mientras que en medio del escándalo por no otorgar el voto por voto, casilla por casilla, dio lugar a que este animal político llamara, "Presidente expurio" a Felipe Calderón Hinojosa.

Todavía hay un cuarto individuo que se debate entre una legitimidad inexistente y el servilismo en pro de una de las mujeres más poderosas del país y que pasará a la historia como uno de los personajes de más triste recuerdo por el daño casi de muerte en contra de la educación de calidad a la que todos(as) los(as) mexicanos(as) tenemos derecho.

Tantos dimes y diretes, tanta publicidad innecesaria, tantísimas encuestas imposible de darles credibilidad, tantos espectaculares, tanta presencia en radio, en televisión; tantos ojos observando, tantos oídos escuchando para que por uno u otro de estos cuatro personajes nos traten insultando a nuestra inteligencia, a nuestra capacidad para ejercer nuestro libre albedrío a través del voto razonado. Tantas mentiras, tantas simulaciones, tanto dispendio no por México, sino por el poder.

Me considero una ciudadana activa, me considero una comprometida, alguien enamorada, apasionada de su país, orgullosa del mosaico que es nuestra cultura, admirada de su riqueza, de su historia tan compleja. Me considero una mexicana que busca estar informada y que pretende no dejarse llevar por una postura radicalizada.

Sueño con un México más justo, más honesto, más equitativo, más tolerante. Con un México curado de males como la corrupción, el arribismo, la mentira, la impunidad. Sueño con un México cuyas heridas se estén recuperando, donde la razón y el compromiso sean una realidad, donde el costo en contra del mal gobierno, del crimen organizado en cualquiera de sus facetas realmente esté valiendo la pena.

Sueño con un México donde el rico lo sea porque ha trabajado y ganado con su esfuerzo lo que tiene, donde el pobre vea un futuro mejor que el que tiene en este momento. Un México en el cual las oportunidades sean aprovechadas en beneficio de todos sus habitantes, si este sueño que estoy segura no es sólo mío se pudiera concretar, seguro tendríamos verdaderos gobernantes, a la altura de un México mejor en todos los sentidos.

No quiero un copetón al frente de los destinos del país, no quiero una mujer diferente que se eclipse con rapidez, no quiero un amoroso resentido y necesitado de poder, no quiero un individuo que por más que se pueda lucir, sólo busca permitir a su jefa conservar el registro de un partido que poco entiende de democracia aunque el discurso diga lo contrario.

Me da tanta tristeza adoptar una postura de votar "por el menos peor", esto no es lo que he enseñado a mis estudiantes a lo largo de los años, esta no es la razón de ser como docente. Es aquí donde me encuentro, en contra de mi voluntad, impotente y enojada, buscando ejercer mi derecho al voto en medio de un terreno yermo, aparentemente sin un futuro prometedor, entre dimes y diretes.

P.D. Mientras en las noticias, asesinatos, mutilados, zetas y cárteles, gasolinazos. Mentiras y silencios. Comienza la temporada de huracanes. Desempleo, indignados, crisis de todos tipos, sequía, calor y más calor, tráfico vehicular, abusos y aun así, los colibríes llegan a mi balcón a alegrarnos con sus gorjeos tan particulares y su diminuta presencia maravillosa.


-- Desde Mi iPad

Ubicación:Lira,Zapopan,México

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