miércoles, 28 de marzo de 2012

Me dijiste

El que dice una mentira no sabe qué tarea ha asumido, 
porque estará obligado a inventar veinte más
para sostener la certeza de esta primera. 
Alexander Pope

Quien quiere mentir, engaña y el que quiere engañar, miente. 
Mateo Alemán


Ayer se cumplieron 19 años de tu partida, yo no se cuántas personas te recuerdan y tienen presente tu paso por la tierra y el día que dejaste de estar aquí. Una parte de tí se fue en las aguas del Lago de Chapala, otra, se supone que descansa en una obscura cripta antítesis de lo que tú deseabas.
Me dijiste que habías estudiado en un lugar de Puebla donde hacías gallinas rellenas de frutas cuando te escapabas ¿será verdad?
Me dijiste que tú y tu hermano habían tenido un Ford T ¿será?
Me dijiste que después del Poli, estudiaste en el MIT, creo que fue mentira.
Me dijiste que habías introducido a México las primeras computadoras comerciales, ¿tú sólo?
Me dijiste que habías inventado un robot desarrollado para PEMEX, cierta estoy de que fue mentira.
Me dijiste que tu vida estaba resuelta y no era verdad.
Me dijiste que nos iríamos lejos y te creí.
Me mostraste la imagen de alguien que no existía y claudiqué ante ese espejismo.
Me contaste historias que ahora lo se, sólo existían en tu imaginación.
Me prometiste amarme tal y como era y fue mentira.
Me dijiste "se te acabó la vida" y tampoco fue cierto.
Me dejaste en medio de la nada completamente derrotada, completamente perdida y desoreintada.
¿Qué me dejaste?
Un dolor que eventualmente vuelve a clavarse en mi corazón.
Un recuerdo que transita entre el enojo y la tristeza.
Preguntas que nunca serán respondidas: ¿por qué? ¿para qué?
Me dijiste tantas cosas y te creí.
Se derrumbaron tantos sueños, que no supe qué hacer.
Aun así, gracias, gracias por el privilegio de la vida de mis hijos. Gracias por este regalo maravilloso de convivir con ellos, gracias por dejarme recorrer la vida con ellos sin dar espacio a las mentiras y a las falsedades. Hemos aprendido que la verdad por dolorosa que sea es mejor que un mundo de mentiras que destrozan la vida de quien las dice y de quienes le rodean.
Quisiera decirte "te perdono", todavía no soy capaz, pero estoy segura de que cuando lo logre, entonces sí, una parte del olvido cubrirá tu sombra que creo aun ríe detrás de la cortina imaginaria de tu vida y de tu partida y yo, finalmente, quedaré en calma.
Descansa en paz dondequiera que estés.

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